En el campo de la tecnología de la información, un «hacker» es alguien que penetra en sistemas informáticos sin autorización. Los hackers criminales están predominantemente presentes en la conciencia pública, utilizando sus habilidades en su beneficio y en detrimento de otros. Sin embargo, también existen los «hackers éticos» que descubren lagunas en sistemas y redes para que puedan estar mejor protegidos. Para ello, el Servicio Federal de Inteligencia (BND), por ejemplo, emplea hackers profesionales.
El término deriva del verbo inglés «to hack» (to hack), que (similar al término alemán) significa cortar algo, desmontar algo. El término «hacker» se originó en los años 50 y originalmente se refería a manitas que desmontaban dispositivos técnicos e intentaban reensamblarlos de forma diferente, nueva o mejorada. Desde principios de los años 80, el término hacker se ha vinculado cada vez más al tema del cibercrimen. Hoy en día, existen aproximadamente tres tipos de hackers:
Puedes encontrarte con hackers casi en cualquier parte de tu trabajo diario. Virtualmente, por ejemplo, a través de un correo electrónico ingeniosamente diseñado que quiere persuadirte para que abras el archivo adjunto (ingeniería social). En nuestro mundo conectado, el trabajo de los hackers también puede influir en aspectos aparentemente no digitales de nuestra vida cotidiana. Por ejemplo, pueden ocurrir cancelaciones de trenes, autobuses o trenes debido a un hackeo en un proveedor de servicios de transporte público. O gracias a un hacker ético, la siguiente actualización del ordenador de bordo de tu coche de empresa contiene líneas de programa que dificultan que personas no autorizadas abran el sistema de cierre centralizado.
Los hackers utilizan muchos métodos diferentes, puntos de partida y brechas de seguridad para penetrar en sistemas informáticos sin autorización. Aumenta de forma integral la ciberseguridad de tu organización para minimizar los puntos de ataque de los hackers. Las medidas importantes incluyen: