Es la abreviatura de «Application Programming Interface», que se traduce literalmente como «interfaz de programación de aplicaciones». En español se suele utilizar la traducción «interfaz de programación». A través de una interfaz de este tipo, dos programas pueden comunicarse entre sí.
La información se intercambia a través de una API, una interfaz. Puede tratarse, por ejemplo, de datos o comandos. La comunicación a través de una API se lleva a cabo a nivel de código fuente, es decir, en un lenguaje de programación.
Las API permiten, por ejemplo, acceder a una base de datos o a un disco duro. Las API se utilizan para transferir datos de un sistema a otro. El intercambio de datos entre su smartphone y un dispositivo IoT, como por ejemplo un monitor de actividad física, se lleva a cabo a través de API.
Las API también se utilizan para el intercambio de datos en Internet. Por ejemplo, cuando visita un sitio web, su navegador se conecta con el servidor de dicho sitio a través de una API. Este servidor envía los datos del sitio web a su navegador a través de una API.
En lo que respecta a la ciberseguridad de su empresa, las API son relevantes por varios motivos:
Recurra a expertos para evaluar y optimizar la protección de las API de su sistema. Dada la diversidad de las API, se recomiendan diferentes medidas. A continuación se incluyen algunos ejemplos:
Los ataques a las API pueden producirse de formas muy diversas. Por ejemplo, por correo electrónico a través de un programa malicioso (malware) oculto en un archivo adjunto, mediante keyloggers, a través de ingeniería social o aprovechando un puesto de trabajo desocupado temporalmente. Por ello, prácticamente todas las medidas destinadas a reducir su riesgo cibernético sirven también para proteger sus API. La sensibilización de sus empleados desempeña un papel importante en este sentido.