El adware se instala a menudo junto con software gratuito (por ejemplo, como «extra» con el freeware). A continuación, muestra banners publicitarios, ventanas emergentes o redirecciona a determinados sitios web, ya sea en el navegador o directamente en el sistema operativo. Algunos adware también recopilan información sobre el comportamiento de navegación para mostrar publicidad dirigida.
El adware no es necesariamente dañino, pero puede serlo:
ralentizar el sistema,
perturbar la experiencia del usuario,
y una puerta de entrada para el malware si está mal protegido.
¿Dónde encuentro adware en la vida cotidiana de las PYME?
El adware puede aparecer en la vida laboral cotidiana cuando:
Los trabajadores pueden descargar programas gratuitos de Internet,
se instalan complementos de navegador inseguros,
se utilicen programas no autorizados en los dispositivos de la empresa.
Esto es especialmente crítico si el adware recopila y reenvía datos sobre el comportamiento del usuario o el uso del sistema de forma inadvertida.
Medidas de protección:
Instala sólo software de fuentes fiables
Utiliza programas antivirus con detección de adware
Realiza análisis periódicos del sistema
Crear directrices informáticas sobre el software que se puede utilizar
Sensibiliza a los empleados sobre el software potencialmente no deseado (PUP)
Conclusión: El adware es algo más que publicidad molesta: puede suponer un riesgo para la seguridad y la protección de datos de las empresas. Un enfoque consciente de las instalaciones de software protege contra los efectos secundarios no deseados.